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Gobierno tras gobierno, hay zonas de la CDMX que se inundan cada temporada de lluvias. Santa Martha Acatitla, San Juan de Aragón y Agrícola Pantitlán han sido de las colonias que más han sufrido inundaciones que dañaron viviendas, interrumpieron el transporte y provocaron pérdidas materiales. Pese a las obras anunciadas, aún quedan interrogantes sobre sus resultados.
Las lluvias intensas han provocado afectaciones recurrentes en distintas zonas de la Ciudad de México, donde el agua no sólo invade las vialidades, sino que también ingresa a viviendas, daña muebles y electrodomésticos y dificulta la movilidad de miles de personas. Para enfrentar estos problemas, las autoridades han destinado millones de pesos a rehabilitar drenajes, construir pozos de absorción y mejorar sistemas de bombeo. Sin embargo, los reportes de 2026 muestran que algunas de las zonas intervenidas continúan registrando inundaciones.
San Juan de Aragón, en Gustavo A. Madero; Agrícola Pantitlán, en Iztacalco; y Santa Martha Acatitla, en Iztapalapa, son tres ejemplos de los daños que año con año ocasiona Tlaloc en la capital y de los desafíos que enfrentan las autoridades para reducirlos. Aunque las condiciones hidráulicas de cada una de estas colonias son diferentes, comparten una interrogante: ¿qué resultados han tenido las inversiones y qué obras siguen pendientes?
San Juan de Aragón, particularmente su sexta sección, ha registrado inundaciones que afectan directamente los hogares. Durante las lluvias del 10 y 11 de agosto de 2025, las autoridades contabilizaron inicialmente 204 viviendas afectadas en la zona de San Juan de Aragón, cifra sujeta a revisión por las nuevas inundaciones. En algunas calles, como la 1519, el agua acumulada impedía a los vecinos entrar y salir de sus domicilios.
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El 12 de agosto, la jefa de gobierno, Clara Brugada, recorrió las zonas afectadas y se comprometió a revisar la infraestructura de drenaje calle por calle. Los habitantes señalaron que el problema era recurrente y recordaron una inundación severa ocurrida el 14 de agosto de 2024. La Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) identificó entonces una obstrucción en un tramo del colector del parque lineal de San Juan de Aragón VI Sección, una infraestructura fundamental para conducir el agua hacia los sistemas de desalojo.
Pero las afectaciones no terminaron en 2025. Tras las lluvias del 8 de julio de 2026, SEGIAGUA informó que atendió 10 viviendas y dos establecimientos en San Juan de Aragón VI Sección. En las casas, el agua alcanzó entre siete y ocho centímetros e ingresó a salas, comedores, cocinas, recámaras, baños y patios. En agosto de 2026, el gobierno capitalino reportó una inversión de 165.7 millones de pesos en ocho obras y acciones destinadas principalmente a San Juan de Aragón y La Pradera. Entre ellas, informó que el colector de avenida 412 tenía un avance del 95%, mientras que las plantas de bombeo 6A y Gran Canal estaban concluidas. El cárcamo de la calle 1513 registraba un avance del 25%. Mientras los avances reportados avances muestran intervenciones en distintas etapas, no permiten concluir que el problema de inundaciones haya quedado resuelto. Para determinar su eficacia es necesario conocer el estado actual de las obras y comparar los daños registrados antes y después de su funcionamiento.
Una de las afectaciones más graves se registró en Agrícola Pantitlán, particularmente en la Unidad Habitacional Agua Caliente. Durante las lluvias del 10 y 11 de agosto de 2025, la alcaldesa de Iztacalco, Lourdes Paz, informó que 24 viviendas resultaron dañadas en esa unidad habitacional. Debido al desnivel de los edificios, el agua alcanzó hasta dos metros de altura en algunos departamentos, donde las familias perdieron muebles, aparatos electrónicos y electrodomésticos. La alcaldía también reportó que algunos habitantes quedaron atrapados durante la inundación.
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Las afectaciones se sumaron a las registradas el 29 de mayo de 2025 en la privada Río San Juan, donde el colapso del drenaje provocó inundaciones en una vivienda y una vecindad habitada por cinco familias. En esta última fue necesario apuntalar los techos para prevenir daños mayores. SEGIAGUA la saturación del drenaje, las lumbreras y los colectores de la zona Zaragoza-Churubusco, agravada por los desniveles de algunos edificios, se identificaron como los principales problemas de Agrícola Pantitlán.
En febrero de 2026, la administración de Lourdes Paz informó la conclusión de obras de rehabilitación en las calles 5 y 6, con una inversión superior a 47 millones de pesos. Los trabajos incluyeron renovación de infraestructura hidráulica, drenaje, banquetas y vialidades.
Sin embargo, estas intervenciones no equivalen a una solución integral de los problemas de la Unidad Habitacional Agua Caliente. Para atender esa zona, SEGIAGUA había planteado alternativas como reubicar el cárcamo existente, modificar su funcionamiento o construir una nueva planta de bombeo. La dependencia contemplaba desarrollar el proyecto y programar las obras entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, pero no se ha podido confirmar oficialmente que alguna de estas soluciones haya sido ejecutada y entregada.
En el oriente de la ciudad, el hundimiento diferencial del terreno, la urbanización y las limitaciones del drenaje favorecen la acumulación de agua cuando las precipitaciones superan la capacidad de desalojo. El 7 de junio de 2026, una tormenta provocó un encharcamiento de aproximadamente 350 metros de extensión y hasta 60 centímetros de profundidad en el cruce de calzada Ignacio Zaragoza y Cayetano Andrade, en Santa Martha Acatitla.
Las afectaciones continuaron durante el verano. El 20 de julio, las lluvias dejaron dos viviendas dañadas en Santa Martha Acatitla Sur, sobre la calle Inocencio Arreola. Una registró inundación en el patio y otra sufrió daños en muebles. Ese mismo día, el agua acumulada en las vías de la Línea A del Metro obligó a interrumpir el servicio en parte de su recorrido, afectando la movilidad de los habitantes del oriente de la capital.
El 28 de agosto de 2026, otra tormenta volvió a inundar la zona. En el cruce de Inocencio Arreola y Manuel Gándara, el agua ingresó a un inmueble utilizado como jardín de niños y alcanzó aproximadamente 40 centímetros de altura, causando daños en muebles y electrodomésticos. La Línea A del Metro también sufrió una suspensión de servicio entre Guelatao y La Paz.
En 2025 la administración de la alcaldesa, Aleida Alavez, había adjudicado un contrato por 12 millones 826 mil pesos para rehabilitar sistemas de captación de lluvia y pozos de absorción en nueve colonias, entre las que estaba Santa Martha Acatitla Sur. El contrato establecía octubre de ese mismo año como fecha de terminación.
Aunque el presupuesto corresponde al conjunto de colonias incluidas en el contrato, las inundaciones registradas durante 2026 hacen necesario conocer qué trabajos se concluyeron específicamente en Santa Martha Acatitla y cuáles fueron sus resultados. La información disponible no permite establecer si las obras redujeron la frecuencia o gravedad de las afectaciones.
Los antecedentes muestran diferencias importantes entre las tres zonas. En Santa Martha Acatitla, las lluvias de 2026 afectaron viviendas, un inmueble educativo y el transporte público. En San Juan de Aragón, los reportes documentan daños en cientos de hogares durante 2025 y nuevas inundaciones en julio de 2026. En Agrícola Pantitlán, las afectaciones de agosto de 2025 alcanzaron una gravedad particular, con departamentos inundados hasta dos metros.
Las autoridades han respondido con obras de distinta naturaleza y alcance, pero la información pública consultada no permite establecer una comparación completa de las viviendas afectadas, los niveles de inundación y la frecuencia de los incidentes antes y después de cada intervención. También quedan pendientes de verificación la conclusión de algunos proyectos y la publicación de resultados que permitan evaluar su eficacia.
El desafío no termina con anunciar inversiones o entregar infraestructura. En una ciudad donde las tormentas pueden dejar a familias atrapadas, destruir su patrimonio e interrumpir servicios esenciales, la verdadera medida de las obras contra inundaciones es comprobar si disminuyeron los daños y si los habitantes están mejor protegidos que antes.